Un grado
Un grado hace la diferencia.
Un grado separa a los buenos de los excelentes, tan sólo un grado…
Sus amigas se esforzaban al máximo: Adriana escalaba montañas, Pera corría triatlones, Mina buceaba profundidades extremas. Se veían poco y aún así, todas disfrutaban momentos de calidad. Tenían algo en común, daban un poco más que la gente estándar, eran mujeres extra-ordinarias.
Cris hacía algo diferente que sus amigas: no escalaba, no corría, ni buceaba. Más bien se preparaba todos los días para ser la mejor Cris en sus áreas básicas: con ella misma, con su novio, en su trabajo, y por supuesto, con sus amigas. Todos los días daba lo mejor de sí:
Se despertaba a las 5 de la mañana para meditar y se conectaba con ella misma, aclaraba su mente y recargaba su espíritu.
Por otro lado, se ocupaba de conocer los sueños y anhelos de su novio para hablar con él sobre esos temas, y ayudarle a que sus palabras se transformaran en acciones.
Además, llegaba a trabajar 5 minutos antes de su hora de entrada y se marcaba metas más altas que su equipo.
Y por si fuera poco, impulsaba a sus amigas diariamente: por teléfono, facebook, mensajes, o como fuera.
Cris daba un poco más de ella todos los días para ser la mejor Cris.
Mariana era una conocida que no se llevaba tan bien con ninguna de las cuatro. Se iba a casar e invitó a todas; sin embargo, Cris era la única que deseaba ir, y para influir en sus amigas, les recordó los buenos momentos que las cinco pasaron en la prepa y les hizo ver que en el fondo, Mariana tenía un buen corazón. Las demás estuvieron de acuerdo.
Ya en la boda, las cuatro se sentaron en una mesa, todo iba de maravilla hasta que llegó Mariana luciendo su vestido perla.
-Cris, ¿no te sientes mal por no hacer cosas tan importantes como lo que hacen tus amigas?- dijo Mariana.
-¿Cómo que cosas tan importantes? – preguntó Cris.
-Pues sí, ellas suben montañas, bucean, corren ¿y tú, tú qué haces?
Las tres amigas voltearon los ojos hacia arriba, tomaron aire y casi al mismo tiempo se levantaron de sus sillas. Una de ellas le dijo a Mariana:
-Es por Cris que hacemos lo que hacemos, ella nos ha motivado a dar un poco más de nosotras mismas todos los días; a dar siempre un grado más. Tal vez te convenga conseguirte a una amiga que te motive a hacer ejercicio. De esa manera la costura de tu vestido no amenazaría con reventar.
Cris tomó la mano de Mariana mientras se levantaba de su silla y al abrazarla le dijo: -Muchas gracias por aparecer en nuestras vidas, deseo que seas muy feliz.
Todas se fueron de la boda.
Tan solo se necesita un grado de diferencia para hacer hervir el agua y con ello, viene el vapor que mueve locomotoras y entonces… nada te detiene.
Vicoach